Pasarán los minutos y los años (si es que existe el tiempo), las estaciones y los ritmos.
Pasará el brillo en el rostro y la suavidad del cabello.
Pasarán los gobiernos, las plagas y las guerras, las enfermedades y los casamientos.
Pasarán las ganas, el entusiasmo, las penas negras y las ilusiones blancas.
Pasarán fantasías y anhelos, los sueños y los proyectos.
Pasarán las grandes estructuras, los palacios, las catedrales y los centros comerciales.
Pasará el miedo, la vergüenza y la culpa, la sorpresa y hasta el asco.
Pasará el amor, tanta pasión, todos los abrazos y los besos pasarán.
Pasarás tú y pasaré yo también. No sé qué rastro dejaremos, si es que quedase alguno.
¿Y qué si todo pasa y no pasa nada con ello después? ¿Si simplemente todo comienza y termina porque así es la Vida?
¿Tendría menos sentido nuestra existencia por ello? ¿Sería nuestro paso por aquí entonces menos trascendente?
Todo cambia constantemente. Todo se transforma. Hasta desaparecer.
De momento es la única certeza que tengo. Y está bien así.

Así es. Nada permanece. Todo es cambio hasta lo q estoy escribiendo aquí. Gracias 😊
Tal cual, Teresa. Impermanencia constante. Gracias a ti 🙏🏼