Cumplir años

Feb 2, 2025


Siento estar abrazando con dignidad aspectos internos que me asaltaron un tiempo atrás y que ahora viven en mí más encarnados: que no quiero trabajar al uso; que estar en mí y conmigo es ya mi gran Trabajo, cuidarme, atenderme y desde ahí estar para los demás cuando pueda, cuando proceda, cuando me apetezca; atender mi necesidad y mi placer sin dejarme para el final; decir que no y poner lo mío por delante aunque sea impopular, poco habitual o esté mal visto; atreverme a ir a por lo que yo quiero, seguir mi deseo; mirar con honestidad mis apegos y fantasías (maternidad, pareja, juventud, trabajo…) y ver cómo me engancho a ellas y a dónde me llevan, cómo es soltarlas, la sensación de vacío, el miedo y la libertad después; mirar a mi masculino interno, a mi padre interior, darme cuenta que es la figura de mi familia interna que tengo más deslabazada y cómo esa parte viene comprometiendo a las otras dos (madre y niña), no porque quiera ponérselo difícil sino porque no conocía otra forma hasta ahora; darme cuenta de lo agotado que está y de la necesidad que tiene de actualizarse y ponerse al servicio desde este otro lugar que desconoce pero que intuye real, saludable y pleno; ver cómo mi madre y mi niña interna se recolocan recuperando sus espacios y desplegando brillo y colores.


Me doy cuenta cada vez más de la cantidad de asuntos en los que cedo para estar en relación y todo lo que me pierdo y que de verdad deseo por aferrarme a esa idea loca de no perder al otro, de no defraudarlo o de hacerle daño. Por no perderlo me pierdo yo, por no defraudarlo me defraudó a mí, por no hacerle daño me daño yo. Veo que todavía me creo muy importante y que una parte mía sigue identificada en exceso con el rol de salvadora, cuidadora, madre todopoderosa. Y mi poder no es tan grande, no.

Atiendo a esta vivencia de poder. Es solo poder personal, poder de mujer viva y vibrante, mujer creativa y alegre, mujer intuitiva y sensual, mujer vital y sabia, asustada y envidiosa a ratos, confiada, dubitativa, mujer segura de sí y confiada, mujer que se emociona y se expande, que siente y aprende a no identificarse con nada de eso porque ella, como la vida, es mucho más. Mujer que crece y se despliega, apreciando cómo ese poder personal se diluye para mezclarse con el poder de un cosmos que la contiene y conforma. Mujer que se da cuenta de que vivir es otra cosa y que necesita pasar por cada etapa del camino para que lo realmente valioso se desvele para ella, que todo tiene un sentido y sirve a un propósito mayor y perfecto.


Aquí voy. Sin prisa, sin pausa. Agradecida por estar viva, por crecer, por hacerme mayor, por alcanzar este hito cronológico: posiblemente más de la mitad de esta vida ya vivida… ¿Qué quieres hacer con lo que queda? Me pregunta la voz. Seguir por aquí, le digo segura y sonriendo. Seguir por aquí contigo.

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