De género y de lenguaje

Jul 26, 2026

Veis y sabéis que a menudo (a veces se me escapa lo contrario, es el automático histórico propio) escribo y hablo en femenino.

No es porque estos espacios míos o mis servicios sean solo para mujeres. No es porque yo odie a los hombres o porque quiera dejarlos fuera. Todo lo contrario.

Sencillamente supone para mí una manera de compensar tanto tiempo hablando en masculino; para visibilizar algo es preciso señalarlo, nombrarlo, hacerle sitio. De lo contrario permanece en un limbo que raya la inexistencia, sin forma clara, sin sentido. Y esta falta de claridad y nitidez nos desestructura y no abre espacio. Así que nombrar lo que estaba velado nos confiere estructura y nos da sentido (sucede también con las mentiras y secretos, especialmente en las familias, fíjate cómo confunden y generan malestar).

También utilizo el femenino porque somos personas todas, independientemente de la etiqueta de género (y aquí de momento no entro porque yo misma me pierdo entre tantas como se manejan hoy en día), y esta elección, la de dirigirme a personas, es una decisión bien consciente, por ser ‘persona’ una palabra de género femenino que abarca también a los hombres (como las palabras ‘gente’, ‘comunidad’, ‘humanidad’…). Es posible parar un poco para tomar conciencia de cómo hablamos y crear con nuestro lenguaje una realidad externa más afín con la nuestra interior. El vocabulario y el diccionario de nuestro prolífico idioma están ahí disponibles para todas nosotras. Solo hay que visitarlos, repetidamente, siempre, tanto como sintamos, y sobre todo ayuda leer, leer mucho, todo lo que nuestra alma nos pida. Porque el alma pide alimento, sí. Otra cosa es que la escuchemos y queramos dárselo. ¿Está nutrida tu alma, le das el alimento que precisa (lectura, música, artes, descanso, silencio, belleza, amor…) o la mantienes con lo justo, al borde de la desnutrición?

También elijo el femenino porque en estos lugares de introspección, auto indagación y camino interior solemos ser mayoría las mujeres (no entro ahora en analizar porqués ni en enunciar excepciones), así que tiene sentido y es de justicia. ¿O cuántas veces hemos escuchado durante nuestra vida eso del ‘masculino inclusivo’ y todas, aún siendo mayoría, nos dábamos por incluídas? Ahora toca equilibrar balanza en la otra dirección haciendo uso del ‘femenino inclusivo‘, queridas, ¡qué coño! (Y utilizo también a conciencia esta palabra, coño, para tantas malsonante, como otra revindicación de nuestro género, de nosotras las mujeres, y porque me encanta su contundencia, su sonoridad y que existan tantos coños con tantas historias de placer y de dolor adheridas que precisan ser contadas, liberadas y tenidas en cuenta).

Además hablo en femenino porque, como nos enseña Jung, los hombres también llevan a una mujer dentro, su Ánima, así como nosotras llevamos a nuestro Ánimus incorporado. Dos energías arquetípicas que nos habitan y danzan unidas buscando su saludable equilibrio.

En definitiva, aquí cualquier persona es bienvenida, acogida y abrazada, sea quien sea, sin diferenciación de ningún tipo. Todas las personas tenemos cabida. En mi mundo al menos.

Todas las que somos pertenecemos.

Confío y deseo que ningún hombre que quiera estar por aquí, pasar, interactuar, comunicarse, compartir… se sienta excluído (pienso en Juanma, que sé me lees a menudo y que a veces comentas; escribir esta entrada tiene mucho que ver contigo. Gracias siempre por estar, con tu mirada respetuosa y tu palabra constructiva).

Aquí no excluímos a nadie que venga en son de paz y con el corazón abierto.

Gracias, gente bella.

2 Comentarios

  1. Juanma Huertas

    Cierto, te leo siempre, con atención y sobre todo con respeto comparta en mayor o menor medida tu forma de pensar como le ocurre a las personas (femenino 😉 que leen mi blog y mi manera de pensar. Y además a veces hasta interactúo como es este caso por la mención personal que haces sobre mi. Es un placer invertir parte de mi tiempo en leerte semanalmente, no dejes de hacerlo, yo lo hago a diario normalmente y se lo bien que sienta empezando por uno mismo y si además ayuda a alguien entonces ya es el no va más. Un fuerte abrazo y un beso de mi alma a la tuya.

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    • Gloria García Ordóñez

      Muy agradecida, siempre, por tu presencia, Juanma. Gracias. Y sí, ¡qué bien me sientan estos espacios! Cuánta nutrición en esto de expresarnos y compartirnos libremente.

      Responder

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