Relaja.
Descansa.
Deja el apego a un lado.
En realidad no tienes que hacer tanto.
Hay muy poco o nada que controlar.
El control es una ilusión.
Simplemente haz tu parte, lo que te toca.
Hazlo lo mejor que puedas.
Hazlo con devoción,
con corazón.
Y suelta.
De lo demás se encarga la Vida.
La Vida es más grande que tú.
La Vida está por encima de todo.
Y de todos.
No hay nada por encima de la Vida.
Nada ni nadie.
La Vida sabe.
Regresa a la humildad.
Vuelve a casa.
Inclina tu cabeza en reverencia.
Agradece.
Contempla el espectáculo que se despliega ante ti,
para ti.
Toma conciencia de tanta grandeza.
Eres parte de ella.
Suelta la ilusión de control.
Entrégate.
Juega.
Confía.
Y disfruta.
Eso es todo.
De eso va estar aquí, viva.

0 comentarios