El origen del blog (2019)
Bienvenida a este espacio mío tan querido y cuidado, que nació a comienzos de 2019 expresamente como un blog (la mujer interna). Escribía entonces bajo pseudónimo (GaGa Oz), con cierto miedo y mucho pudor pero atendiendo a una necesidad poderosa de probar a expresarme lo más libre que fuese capaz para plasmar mis comprensiones, dificultades, dolores y gozos. También para tener registradas y a mano mis ideas y visiones, dejando de acumular libretas y cuadernos físicos con mis notas y escritos que ya eran demasiados después de tantos años de escritura creativa a mis espaldas.
GaGa Oz: Un acto de individuación
Tras cuatro años de recorrido, me atreví a mostrar mi nombre, a poner mi vulnerabilidad en juego, aunque veo que el alias me sigue resultando casi más cercano que mi nombre oficial; respetándolo profundamente, pues me viene dado por mis linajes de origen, con el pseudónimo me he nombrado a mí misma, un ejercicio poderoso de individuación y de auto-afirmación.
Vocación terapéutica y cuerpo como herramienta
A comienzos de 2023 sentí que el blog podía alojar también mi vocación como acompañante a través de la terapia gestalt y mostrar además el resto de recursos terapéuticos que voy integrando en mi camino y que me sirven para acompañar y también para conocerme mejor, escribir y expresarme. Entre ellos pongo especialmente en valor las vías que me llevan a experimentarme a través del cuerpo, sobre todo la danza (5Ritmos, Ecstatic Dance, Butoh, ATS, Tribal Fusión), el yoga físico (hatha y yin yoga) y la bioenergética.
Me han marcado en el camino mi familia, el amor, el miedo, mis duelos, mi necesidad de pertenencia, mi relación con la sexualidad y la creatividad, el anhelo de libertad, la búsqueda de tribu y la creación de comunidad. Todo ello empapa mi recorrido personal y profesional y lo atraviesa de manera transversal.
Escribir como conexión con lo sutil
En el blog escribo sobre lo que me pasa, lo que me motiva o me inquieta, lo que me arrastra, lo que descubro, lo que sueño. A menudo lo hago movida por un impulso que siento ajeno a mí, como si yo no tuviese el control ni eligiese el tema o las palabras. Más bien atiendo a una señal, a una intuición, a una visión poderosa que se presenta como un fogonazo de impacto que necesito registrar primero, para tal vez descifrar después el sentido profundo que me trae y que de entrada permanece velado.
Esta vivencia perceptivo-intuitiva me ha acompañado desde que soy niña y he tendido a juzgármela e incluso a reprimirla, tachándome a mí misma de fantasiosa, de inventar, de ser una impostora. Ahora la siento como una expresión de mi voz interior, una que me habla desde territorios sutiles y que me da claves valiosas, me abre puertas, me alienta y me inspira. Ella es la que sabe, la mujer interna que da nombre a este espacio.
Escribo entonces porque me sienta bien, porque me gusta, porque me ayuda a aclararme, porque lo necesito, porque me sirve para mirarme y mirar más lejos y más profundo. Escribo para mostrarme, aunque no me vea ni me lea casi nadie, y también para demostrarme algo a mí misma. Tal vez que puedo, que quiero, que tengo algo que decir, que valgo, que lo puedo hacer incluso sin objetivos ni expectativas. Porque escribir es parte de lo que soy.
Escribo porque escribir ha sido siempre para mí una vía de desarrollo creativo, un camino a través del cual expresar mi Ser y de conectar con algo que está por encima de mí y que guía mis pasos, especialmente cuando me siento perdida.
Agradecimiento
Este espacio virtual en el que escribo es un rincón de mi hogar interior desde el que busco desplegar mi luz y liberar mi sombra. Por eso agradezco que entres con gentileza.
«Gracias por tu presencia.»
Gloria García Ordóñez – GaGa Oz