Imaginatio

Dec 14, 2025

La imaginación es un universo infinito que alberga todas las posibilidades.

La imaginación no conoce límites, no los contempla, son ajenos a su naturaleza.

La imaginación es un reino formado por millares de otros reinos, habitados todos por sus respectivos monarcas, sus pueblos, sus gentes, sus paisajes, fauna y flora.

Es un caleidoscopio que contiene todas las formas y todos los colores, los sonidos y los sabores, las texturas y los aromas, los silencios y hasta el vacío.

La imaginación no causa daño a nada ni a nadie, solo eleva al espacio a sus criaturas en un alarde invencible de creatividad.

La imaginación precisa de alimento para nutrirse y de vía para expresarse, que no se quede encallada en cualquier playa sin más ni perdida entre las dunas de un desierto.

La imaginación existe para ser desplegada, atendida e impulsada.

Que salga a la luz en forma de poemas, de cuentos y versos, que inunde los callejones de estrofas y rimas, que ocupe las fachadas con destellos y pinceladas, que evoque misterios en los peldaños de cada escalera, que cubra de fotogramas pupitres y telares, que las imágenes habiten nuestras retinas y máculas, que tejidos y ropajes envuelvan las paredes de los salones y se vistan las mesas de manjares exquisitos.

La imaginación es la madre de la que nacemos, la fuente en la que calmamos nuestra sed y la cueva que engendra hijos sin descanso, sin importar la edad biológica, el origen o el propósito.

La imaginación se enciende, explora, cabalga, se sumerge, crepita, juega, se atreve. Es imparable, inabarcable, eterna, inmortal.

No existen las fronteras, las nacionalidades ni los pasaportes para la imaginación. No entiende de razas ni de religiones. Por supuesto no se adhiere a posicionamientos políticos y tampoco sociales.

La imaginación es una potencia viva que trasciende la existencia, facultad del alma, pozo insondable, camino sin fin.

Por su propia naturaleza, la imaginación puede tonarse trampa también, cárcel, batalla, castigo. Depende del uso que hacemos de ella. No es ella la que nos agrede y traiciona, es nuestro mal uso el que puede dañarnos.

Que esto luzca cristalino y podamos ver con claridad la esencia de cada cosa. Que no nos engañemos ni ensuciemos a la imaginación con nuestro juicio. Que seamos capaces de adueñarnos de nuestro propio poder y le hagamos justicia.

La imaginación es inocente.

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