Todo a su tiempo

Apr 1, 2021

«No te impacientes ante aquello que todavía no está resuelto en tu corazón.

Trata de amar las preguntas como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma extraño.

No busques ahora las respuestas: no te pueden ser dadas porque no las podrías vivir.

Ahora se trata de vivirlas.
Vive las preguntas y tal vez, después,
Poco a poco y sin darte cuenta,
Un día lejano vivirás la respuesta «.

Rainer Maria Rilke

La impaciencia es inútil.

La necesidad de saber, de querer comprender carece de todo poder.

La voluntad no lo puede todo. No siempre. A veces no puede en absoluto.

Las ganas de escaparme, otra ilusión.

Las respuestas, el desenlace, la solución… Solo llegan cuando es el momento, cuando la Vida sabe que puedo encajarlas, que estoy preparada, porque mi corazón está abierto y mi mente rezagada.

Puede resultarme incómoda la espera, insoportable incluso. Entonces sé que esa pregunta es de calado. Por eso anhelo tanto resolverla. Y no, no es ahora. Todavía no, me dice la Vida. Espera, sostén, respira, descansa, mantente ahí y solo entonces se te puede desvelar el sentido.

Hay quien dice que algunas respuestas no llegan jamás. Es posible.

O puede ser que se nos hace inviable vivir en la espera, en la incertidumbre y en el malestar que ella nos causa.

Yo siento que todas las preguntas obtendrán su respuesta, incluso las más antiguas, las más complejas de resolver; un día, en un momento muy concreto se revelarán. Y ese momento sea tal vez el de la Muerte. Ese último instante a un paso de abandonar esta existencia, todas las piezas se fundirán en una y esa unidad traerá pleno sentido.

Mientras tanto lo que me queda es soltar la lucha, abandonar la resistencia, aceptar todo lo que es y confiar. Confiar en la Vida y en mí, que soy parte inseparable de ella.

Y entregarme. A lo que venga. Sea lo que sea.

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