¿Normalidad?
Cuando me parezca normal salir al mundo con una mascarilla pegada al rostro, angustiada, sin poder sentir la brisa en mis labios, sin oler el entorno, entonces sabré que me he vuelto loca del todo. Que perdí la cabeza. Que me perdí yo.
Cuando me acostumbre a caminar midiendo la distancia y sabiendo con exactitud si entre mí y la persona que camina delante hay dos metros o uno y medio, entonces caeré en la cuenta de que me estoy convirtiendo en una neurótica de manual.
Cuando aparte la mirada de la mirada de los otros o me baje de la acera desconfiada porque tú no llevas la boca tapada, entonces me daré de baja del mundo y me limitaré a salir lo justo y necesario.
Cuando no me molesten las cuerdas atadas tras las orejas ni las gomas elásticas enredadas al pelo, tirantes, invasivas, hirientes, entonces sabré que me perdí.
Si todo esto es normal, yo estoy ya loca de atar.
A mí todo esto me parece de locos. Solo confío en encontrar la manera de medio encajar para sobrevivir sin sentir que me tienen atada en corto y por el cuello.

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