Finitud

Nov 1, 2019

¿Es menos la flor que vivió un instante?

¿Es su existencia menos válida por ser efímera?

¿Tiene menos valor porque es diminuta, por ser pequeña, por estar oculta entre la maleza?

¿Deja de existir porque yo no la vea, porque tú no la sientas ni la percibas siquiera?

¿Tiene su existencia menos sentido por su reducido tamaño o por brillar solo un día, una semana, un mes, dos, tres o cinco?

La flor, la mariposa, el insecto, el pequeño roedor, el ave, el embrión humano en el vientre de su madre…

Todas las existencias, por breves que sean, tienen su lugar y su sentido, su belleza y su huella.

Todo ser que ha acariciado el pálpito de la vida de una manera o de otra, aunque sólo haya sido un momento, ha abrazado la eternidad y ha dejado atrás su impronta.

No hay vida invisible ni existencia sin sentido. No importa lo que digan unos y otros. La vida es y está por encima de las opiniones humanas. La vida se abre paso para deslizarse luego hacia el otro lado, más allá de nuestros deseos, de nuestra ansia de control, de nuestra arrogancia de especie.

La vida es vida, en toda su grandeza. Dure el tiempo y el espacio que dure.

Y que nadie venga a decirme lo contrario.

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