Asombrada

Dec 18, 2019

Me asombro. Me gusta asombrarme. Me entrego al asombro porque me asombra la vida. Toda.

Las plumas de colores de un ave. La pureza de los niños. La suavidad de los pétalos. El sabor de la fruta y sus texturas. El sonido de un instrumento. El timbre de una voz. La grandeza del mar, del cielo, de una cadena montañosa. El arcoiris. La niebla. El relámpago y el trueno. Las olas. El desierto. El sol desperezándose y cuando se deja caer en el mar. La redondez perfecta y la luz clara de la luna llena. La lluvia. La línea del horizonte. El idioma de las ballenas. El ronroneo de mi gato cuando duerme. Los tambores. El instinto. La poesía. El calor de unos brazos que acogen y en los que poder descansar. El poder del sol. La fuerza de la luna. Las personas amables, las generosas, las que se entregan por el placer de entregarse. El intercambio genuino. La verdad. La emoción. Dormir abrazadas. Acariciar. Besar. Reír alto. La música y danzar…

Me asombra la Vida. Me maravilla, la belleza. Me recargan, me elevan, me atraviesan y traspasan. Me conmueven, me emocionan, me nutren y me renuevan. Todo el tiempo. A cada paso.

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