Demasiado pronto

Jul 4, 2019

Era pronto para mí pero tú me insistías tanto…

Lo hacías con tus palabras bien elegidas, con la oscura profundidad de tu mirada clavada en la mía, con tu semblante serio a veces y otras divertido, lo hacías con tus manos curiosas, con la carnalidad de tus labios y con la potencia de tus poderosos brazos de luchador aguerrido.

Aún era pronto para mí pero no sé cómo tú siempre me convencías.

Y me plegaba a tu abrazo, enredados mis dedos en tu pelo negro, mi pecho entregado a la amplitud del tuyo, enganchada a tus convincentes susurros y a la dulce acidez de tu envolvente aliento.

Tal vez fue pronto para mí pero no supe hacer otra cosa que rendirme contigo. Y me rendí muchas veces. Y cada vez me costaba un poco más rendirme.

Dejé de hacerlo el día que pude decirte basta, y aún entonces quisiste que me rindiera de nuevo.

Pero ya no hubo otras veces, ni contigo ni con nadie.

Ahora si me rindo lo hago para mí y por mí, conmigo y de mí. Y me abrazo, me acaricio, me escucho, me atiendo, me miro y me veo, y ante tan basta grandeza me rindo del todo y me entrego. Aquí y ahora. Ahora y siempre. A mí.

Yo, mi amada amante, mi fiel compañera, mi dulce amiga, yo.

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscríbete

Para recibir mis publicaciones por email.