Todas mis yo

May 1, 2019

Dentro de mí se refugia una niña preciosa que precisa protección, cuidados, presencia constante, delicadeza, contacto, validación, cobijo cálido, besos, caricias, paciencia sin límites, confianza plena en sus dones y talentos. Así puede crecer fuerte y sana para salir a la vida plena de recursos.

En mi interior habita una chica joven, exuberante y frondosa, desconocida por todos y desconocedera de tanto, con enormes ansías de aprender, de vivir con intensidad, con poco miedo a tropezar o a caerse. Ella necesita más espacio, distancia para poder expresarse, perderse para luego encontrarse, y un lugar al que pertenecer del que poco a poco irá dependiendo menos.

También vive en mí una mujer que va comprendiendo, ahora sí, de qué va esta aventura mágica que es la vida. Ha transitado ya algunas muertes y varios dolores, le ha tomado cierto respeto a estrellarse y se pertrecha de humildad, compasión, aceptación, risas y del derecho a enfadarse y a decir que no cuando así lo sienta. Ella pide libertad, pide respeto y que la dejen ser con todo lo que trae.

A veces escucho bajito una voz tenue que desde dentro me habla despacio. Con pausa. Calmada. Utilizando pocas palabras y las palabras justas. A menudo no la entiendo y ella no me explica nada más. No me habla cuando se lo pido sino cuando ella lo considera oportuno. Y aparece cuando me pierdo, cuando me enfermo, cuando me enroco en mi bucle. Tal vez es la voz de la mujer sabía que yo seré. Esa mujer mayor, hechicera, bruja. Me habla a mí mientras acompaña a la joven y ampara a la niña.

Y así vamos las cuatro. De la mano a veces, otras abrazadas. Sin perdernos de vista las unas a las otras. Yo soy todas y todas somos una. Completa. Plena. Nunca estamos solas. Siempre estamos juntas. Y hacia delante, el camino.

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscríbete

Para recibir mis publicaciones por email.