Luz clara

Oct 12, 2025

La claridad me sorprende de distintas formas y llega a mi vida para desmantelar estructuras que suelen mostrarse rígidas y casi inamovibles.

A veces no la busco y sin embargo llega. Cuando lo hace, no hay vuelta atrás. Me señala algo que precisa cambio y, una vez visto a la luz de su candil, dejar de ser consciente de ello es inviable.

Sí puedo aplazar el movimiento. Esperar un poco o mucho antes de demoler o desmantelar lo que toca, tomarme el tiempo necesario para madurar mis decisiones, ir dándoles forma internamente y dejar que se asienten en mí antes de materializarlas.

Este proceso de espera y maduración interior es importante. Permanecer atenta, pillarme en mis trampas, respetar mi ritmo sin exigencias ni expectativas, teniendo presente desde dónde y hacia dónde.

Luego el camino se hace paso a paso y nunca lo recorro sola. Hago mi parte sabiendo que la Vida hace la suya. No tengo que esforzarme sino entregarme, abrirme y confiar.

Que aunque sea incómodo, doloroso o duro lo que está por venir, puedo sostenerlo. Que nunca estoy sola. Que todo es impermanente y se va a agotar. Que estoy aquí para vivirme en plenitud, con todo.

La claridad llega para limpiar mis telarañas, aflojar tejidos, deshacer bloqueos. Es un trabajo difícil en la medida que me resisto y sobre todo es necesario. El crecimiento precisa de avance.

Así que me dispongo este otoño a recibir con humildad y gratitud esta luz clara que aparece serena, sin deslumbrar, inundando mi escenario, para dejarla que haga su parte y caiga sobre mí, que me cubra y me traspase.

No tengo miedo ni voy a escaparme. Estoy aquí en mi sitio bien presente y a la escucha. El único camino es a través.

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