Exorcismo

Sep 7, 2025

Voy a sacarte de mi cabeza.

Eso no significa que vaya a abandonarte o a expulsarte de mi vida.

Significa que vas a dejar de ocupar tanto espacio y que te voy a quitar del lugar predominante que te había otorgado.

Significa que voy a retirarte a conciencia el poder que te concedí y que tú además no quieres.

Significa que voy a colocarme yo en el hueco que quedará vacío. Yo y mi necesidad. Yo y mi deseo. Que voy a apropiarme de mi poder porque sencillamente, me pertenece. No es tuyo. Es mío.

Nunca me pediste estar ahí. Para ti es suficiente con aparecer un rato de vez en cuando.

Me he empeñado. Me he esforzado. Me he creído lo que no era real. Me he agotado.

La realidad me ha abofeteado en varias ocasiones durante este tiempo. No sé cuántos manotazos más tengo que encajar para asumir lo que es, lo que hay. Toca retirarme y cuidarme.

Por eso voy a sacarte de mi cabeza.

Hace unas semanas que comenzó el proceso, con poca seguridad y mucho dolor al principio, con mayor fuerza y con tristeza ahora.

Me has ayudado a transitar un camino hermoso de alegría y disfrute junto a otro paralelo de profunda dificultad. He reído tanto como he llorado y sin embargo la sensación interna que persiste es de desequilibrio.

Mi entusiasmo y las ganas iniciales se han ido tornando en desilusión, frustración, enfado, cansancio, tristeza y finalmente, por fin, está apareciendo la aceptación.

Así que voy a sacarte de mi cabeza.

Dejarme sentir la tristeza, aunque duele, me ayuda a despertar. Mirar cómo es el espacio que tú habilitas para mí en ti también hace su parte. Por momentos me resulta desolador ser tan poco importante para alguien a quien me he abierto con entrega.

Mi niña interna se revuelve como un animal herido al percibir el rechazo y cuando se siente invisible. Se queda con ganas, con hambre y sola.

Mi parte egoica se retuerce por la incomodidad sostenida. Lo que hay le da justo para respirar, está siempre al límite, habitando la duda, y fijarse solo en lo que sí ha dejado de ser suficiente.

No he tenido que colocarme de nuevo la armadura. De hecho, parte de ella se ha desmoronado gracias a este tramo de camino juntos, por eso me duele más el golpe, porque me sorprende desarmada en parte. Sin coraza siento más el corazón y todas mis partes blandas.

Me coloqué aquí para mostrarme, para experimentar y crecer. Y eso es lo que está sucediendo. No como me hubiese gustado. Tal vez como he necesitado.

Por todo esto voy a sacarte de mi cabeza.

Aunque me cueste. Aunque me duela. Aunque me lleve tiempo lograrlo.

Con aquella misma ropa del primer día, justo en la fecha del aniversario de nuestro primer encuentro, entre músicas, danzas y lágrimas inicié el ritual amparada por la tierra mullida y el cielo estrellado de luna nueva. Les pedí apoyo, fuerza y confianza. Me lo concedieron todo.

Llegaron las olas de fuego interno desbordándome y una noche en vela sentí con claridad que ese calor venía también para despegarte de mí y que se derritiese el apego.

Entro al mar, me sumerjo en el agua fría y le pido con devoción que me ayude a desprenderme del enganche que me tiene pegada a ti.

Me tumbo en la hierba y le entrego desde mi pelvis y mis caderas lo que no logro soltar y que me está haciendo daño. Y respiro.

No puedo dejar de quererte. No quiero que desaparezcas ni quitarme yo de enmedio.

Lo que quiero es recuperarme a mí y no conformarme con menos de lo que anhelo, dejar de alimentar mi fantasía y de proyectarla sobre ti. Mi fantasía es mía, no la creaste tú, no te pertenece, no es tu responsabilidad. Yo me hago cargo.

Este proceso no es contra ti. Es a mi favor.

Voy a sacarte de mi cabeza y me quedaré limpia, clara y en mí.

No sé qué harás tú cuando suceda. No sé cómo me recolocaré yo tampoco.

Sé que escribo esto dolida y que no quiero poner en ti nada que me pertenezca. Me esfuerzo por expresarme genuina. No quiero mentiras ni verdades maquilladas. Quiero la verdad, aunque me duela.

Voy a sacarte de mi cabeza.

Lo siento. Y me alegro. Es lo que toca.

2 Comments

  1. swiftlye5dad454c9

    Gracias por el recordatorio del propio poder.

    Te leo y me doy cuenta de mi pelea con todo lo que ocupa el ente que yo he metido en mi cabeza. Lo llamo ente porque en mi caso ni siquiera es él, tengo claro que es la imagen que me he creado de él, pura fantasía. 

    Que incómodo me resulta, qué asfixiante, qué limitante, no me puedo concentrar, cambiar el foco lo consigo fugazmente y me pierdo de mí. 

    Gracias por recordarme que no necesito a alguien que me exorcice, ese poder lo tengo yo. Tampoco sé cómo lo haré pero saber que mi deseo es que así sea ya es suficiente porque si agarro mi deseo no hay carro más imparable. 

    Apoyo, fuerza y confianza y que el eclipse de hoy nos ayude a soltar esto que definitivamente ya no nos sirve 🙏🏻

    Reply
    • Gloria García Ordóñez

      Gracias, hermana. Entre unas cosas y otras se me había pasado tu comentario y justo lo encuentro hoy, en mitad del trasbase de contenido, después de estos días de nuevo exorcismo… Seguimos soltando, a poquitos, como podemos. Y como siempre, ¡qué bendición tenernos! Gracias por estar aquí a mi lado, conmigo, siempre. Nos amo.

      Reply

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscríbete

Para recibir mis publicaciones por email.