Mujer libre

Jul 27, 2025

Me siento al sol en mi terraza con la vulva al aire, las piernas abiertas, la luz poblando la intimidad de mis genitales.

Estoy en mi casa. Hago lo que quiero. Soy una mujer adulta y libre. Ya no me avergüenzo de mi cuerpo ni de mi sexualidad, ya no freno mis impulsos.

Si se me ocurre o me apetece salir sin ropa interior, reírme a carcajadas, bailar contoneándome con los ojos semi-cerrados o sentarme con la vulva al sol en la terraza de mi casa, lo hago.

Y me da igual la gente, si están, si me ven, si me miran, si se dan cuenta, si les parece bien o mal o una cochinada. Estoy hasta el mismísimo coño y más allá aún de preocuparme por la mirada externa. Ahora soy yo la que me miro desde dentro.

Y resulta que me gusta lo que veo y me encanta lo que siento. Es de verdad liberador y del todo placentero sentirme libre para hacer lo que me place con este cuerpo mío tan ansioso de ser sin restricciones.

Llegó la hora de concederle ese privilegio al que ya tenía total derecho desde el nacimiento, pero que entre unas y otros primero y luego gracias a mi solícita obediencia y a mi anhelo de encajar acabé relegando a las mazmorras de mi alma.

Cuánto tiempo condenando mi naturaleza más instintiva, mi deseo, mi energía vital. Cuánta falsedad y represión sin sentido ya, a esta alturas de la historia, con los gritos y susurros de no sé cuántas ancestras a nuestras espaldas velando por el bienestar y la dicha de sus descendientes, que somos nosotras.

¿A qué vamos a esperar más? ¿Para qué mantener esta cadena de castración? ¿Quién sino nosotras mismas puede hacer esta parte del trabajo en nuestro nombre y por el bien de las que nos siguen?

Hoy conducía de vuelta a casa y me asaltaba una idea: esa niña de 4, 7, 12 años que yo fui, aquella adolescente y la mujer joven en la que me convertí, ¿estarían felices de la adulta que soy? ¿Qué les parecería a ellas verme sentada en la terraza con mi vulva al aire? Y la respuesta llega directa y cristalina: están encantadas y se sientan aquí conmigo haciendo lo propio, libres también, ahora sí.

Con mi actitud presente yo las libero. Su trayectoria me ha impulsado a llegar hasta aquí. Cada una lo hizo lo mejor que pudo para sobrevivir con los recursos que tenía disponibles. Al principio fueron escasos, y aún así suficientes para atravesar sana y salva cada etapa. Dañada a veces, sí, dolida a menudo, con bastante dificultad y muy en contacto con la soledad.

Así lo conseguimos. Como pudimos. Confiando. Lo hicimos juntas. Jamás nos separamos, aunque a menudo nos olvidamos las unas de las otras, somos como esas muñecas rusas, la mayor cobijando en su seno a las demás, conteniéndonos mutuamente hasta el infinito, hasta el comienzo de los tiempos.

Así que sentarme aquí con la vulva al sol es un logro colectivo, el triunfo de todo mi linaje. No es mérito mío sino un proceso que hilamos juntas. Yo solo hago mi parte y de eso estoy orgullosa: de poder ir descubriendo lo que me toca y entregarme a ello.

Por mí. Por ellas. Por las hijas que no tuve y que ya no tendré. Por las niñas de mi familia y por los niños también. Por los hombres que no nos entienden, que se asustan de nuestro poder y que por su incapacidad para vernos como compañeras e iguales, recurren a su instinto más primitivo e ignorante para hipersexualizarnos, vejarnos, ningunearnos, manipularnos o mofarse de nosotras, porque ellos también necesitan dejarse atravesar por un cambio radical que los revuelque y les dé la vuelta, de dentro a afuera y de arriba a abajo.

Así que no es baladí esto de dejar el sujetador, de desnudarnos y poner la vulva al sol y la palabra clara en el aire, de adueñarnos cada una de nuestros espacios con prestancia, nuestro cuerpo el primero, bien arraigadas en todo lo que nos sostiene, creativas, deseantes, intensas, le pese a quien le pese. Cuando esté impulso nace de la libertad interna, del profundo anhelo de ser, cuando es hijo de la conciencia, se convierte sin pretenderlo en un acto revolucionario, susceptible de cambiar el mundo. Nuestro mundo. El mundo entero.

¿Te atreves a ser parte de este movimiento?

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