En llamas

Aug 15, 2023

«Adéntrate en el fuego del auto-conocimiento. Este fuego no te quemará, solo quemará lo que no eres.»

Mooji

Primero fue el golpe de calor durante aquella caminata. Todo el agua era poca para saciarme por dentro y refrescarme por fuera. Me derretí. Imposible sostenerme. Necesité sentarme a la sombra un rato y empaparme para poder luego continuar. El final del camino se me hizo insufrible pero atenta a mis pasos y amarrada al agua, conseguí llegar.

No es de extrañar que tras mi declaración de incendio me encuentre ahora ardiendo por dentro, el cuerpo exudando calor, los labios inflamados, la mente atropellándose a sí misma, derrapando, perdida y claudicando. No puede resolver nada. Desconoce el camino y tampoco sabe cómo hallarlo.

Siento un crujido en el pecho y no me asusto. Ahora sé que mi coraza comenzó a requebrajarse justo por ahí y la destrucción sigue su curso a través de esa ruta. Al recordármelo, me relajo. Toda yo me entrego a mi densidad material dejando a un lado el temor, sabiéndome atravesando cierta noche oscura del alma. Otra vez. Con sus peculiaridades, es un lugar conocido.

Hay momentos que ansío buscar el apoyo externo enseguida, lanzarme a la calle y pedir que me acojan, que me acompañen, que me sostengan y me escuchen sin juicio, que me devuelvan una receta, una solución, una imagen reparadora. Pero decido parar y otorgarme yo el apoyo que preciso. El otro está ahí, sí, y puedo contar con él y compartirme. Y también me hago dueña de mi proceso y responsable de lo que despliego. Es todo perfecto y tengo mis recursos.

Me entrego a la frescura y ligereza de mis inmaculadas sábanas, al tierno abrazo de mis almohadas. Me sumerjo en un baño tibio aderezado con sales, romero y lavanda. Me aseguro de que mi pecho y mi corazón permanezcan cubiertos por el agua. Callo, respiro y descanso.

Recorro mi piel con mis dedos, desde el cuero cabelludo hasta los dedos de mis pies. Siento mi ser encendido, dolorido y mi suavidad de mujer. Agradezco tantas bendiciones. Aquí en el agua tomo conciencia de que soy emoción y de que la Tierra me ancla siempre en este ahora eterno que es lo único real que existe.

Mujer Tierra flotando en el agua, sin miedo, confiada. Solo preciso de silencio y descanso, de paciencia y compasión. Me siento conectada con todo lo que es y un amor amplio y esponjoso respira en mí. Aún ardiendo por la fiebre, sonrío dichosa y agradecida. Esto es una contracción más de mi proceso de transformación y no sé cuántas más están por venir ni cómo se desorrallará este Renacimiento. Mujer Interna retorciéndose dentro de su armadura. Mujer Serpiente deshaciéndose de una piel antigua que la aprieta y esclaviza.

Invoqué al fuego y el fuego se hizo presente en mí. Así que abrazo este calor que derrite y transmuta, le abro las puertas de mi ser dejando que se acomode para que pueda cumplir su cometido. Solo destruirá lo que no soy, me susurra el Maestro. Siempre tiene la palabra exacta en el momento preciso. Otra razón para sentirme acompañada y agradecida.

Cae la noche. Se presenta larga y tórrida. Estoy preparada.

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