Dos semanas por delante para encontrar una perla, una solo, creyendo que iba a ser muy difícil lograrlo, pensado dónde podría yo dar con ella. Y para mi sorpresa, no fue solo una que encontré sino que pude hacerme un collar entero de varias vueltas. Así de generosa y abundante es la Vida. Así de abierta puede mostrarse mi mirada. Aquí comparto estas perlas, joyas brillantes y valiosas que atesoro sin encerrarlas ni temer que se pierdan ni que nadie pueda arrebatármelas.
Crear espacio en mitad de mi propio caos. Crear espacio, generar silencio, dedicarme tiempo a mí, haciendo nada, estando y siendo, tranquila, serena, en calma.
Observar el ritmo frenético de mi mente galopante y el pesado cansancio que me genera.
Darme cuenta de todo lo que hago para no sentir, cómo tapo lo que me sucede por dentro haciendo, haciendo, haciendo…
Soltar. Soltar tareas, personas, creencias, tristeza, lágrimas… Lágrimas como perlas. Llorar perlas de tristeza, de rabia contenida, de miedo, de frustración. Llorarlas y quedarme limpia, renovada, libre.
Recalar en el descanso. El descanso como espacio interno. Cultivar la contemplación. Generar paisajes para el Ser.
SER – DESCANSAR – CONTEMPLAR
SOLTAR -ABRIR – ABLANDAR
CONFIAR – TRANSFORMAR
INTUIR Y ACERTAR
INTUIR Y ACERTAR
INTUIR Y ACERTAR
Soñar y abrirme a las imágenes que mi onírico inconsciente me regala: una enorme serpiente negra que me muestra el camino, tres volcanes extintos junto a mi ventana, una comunidad asentada en la cumbre de la montaña, elevarme hasta una nube y tirar del hilo que me conecta con la tierra…
Agradecer. Ser agradecida. Ser gratitud. Agradecer a mis padres, a mi maestra, a mis compañeros todos. Agradecer mi vida, el amor, la enfermedad, y la salud antes y después de la enfermedad. Agradecer que amanecí un día más y a este Jardín y a sus habitantes, gracias.
Darme cuenta que lo mío tiene valor y que es en verdad valioso aunque no florezca, aunque no prospere, aunque crezca muy despacio. Es valioso y nada puede restarle ese valor. Lo atesoro para que siga viviendo y creciendo en mí. Lo nutro, lo cuido, como la criatura de mis entrañas que es, pase lo que pase después y aunque no suceda nada.
Seguir el movimiento espontáneo y liberador de mi mano, de mi brazo, de mi cadera. Dejar que mi cuerpo se exprese, que se expanda, que me guíe. Dejarlo hablar. Vibrar con mi cadera. Arraigarme en mis pies. Volar con mis dedos. Pederme en mi cabeza. Encontrarme en mi vientre. Recogerme en mi pecho.
LATIR – RESPIRAR – DANZAR
VOLVER A CASA
RETORNAR AL HOGAR
SER HOGAR
SER HOGAR
SER MI HOGAR
NUTRIR – CUIDAR – CRIAR
GESTAR – PARIR – MATERNAR
ACOMPAÑAR – DAR A LUZ – CREAR
Ser hija, hermana, esposa. Ser tía, amiga, terapeuta. Ser madre. Ser mujer.
SER MUJER
Abrazar a mis sobrinos. Escucharlos reír. Velarles el sueño. Verlos crecer y compartir nuestras vidas. Jugar. Jugar con ellos. Jugar como una niña. Jugar con la niña que fui y que vive en algún rincón de mi ser. Jugar a lo que ella quiera. Dejarla jugar y dejarme jugar con ella. Jugar a construir, a destruir, a escondernos, a viajar.
Jugar con las letras, con las palabras con el lenguaje. Jugarme. Ponerme en juego. Jugar la vida, como una niña. Vivir jugando y jugar viviendo. Jugar siendo y ser jugando. Atreverme a verme mientras juego. Arriesgarme a vivir jugando.
Creo que a eso es a lo que vengo.
Creo, de hecho, que es para eso que vengo.
(Imagen de Álvaro Parada)

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