Atando cabos

Apr 3, 2023

La comprensión profunda y la comunión o fusión definitiva es el destino. Las vías para alcanzarla son infinitas, emanaciones todas de esta experiencia humana que en nuestro caso, aquí y ahora, tenemos como vehículo para experimentar algo que ya Es todo el tiempo, pero que nos empeñamos, olvidadizos, en dejar a un lado: la Unión, el Absoluto, el Todo, el Origen, la Fuente, la Divinidad, Dios, lo que Es, la Verdad… Tantos nombres para nombrar lo mismo, que a su vez es innombrable, imposible de captar con palabras.

El camino no es una carrera, ni una competición, ni tampoco una guerra, sino una manera de estar en la vida, cuestionándonos con curiosidad genuina, indagando con confianza, despojándonos de lo ilusorio para quedarnos con lo esencial, retornando a esas aguas prístinas de la inocencia donde habita el Ser, sin prisa y sin exigencia, apreciando todo lo que se revela a nuestro paso, entendiendo que hace parte de nuestra experiencia de crecimiento, sin pelea, sin juicio, sin identificarnos con ello.

Eso que me toca vivenciar es un medio imprescindible para alcanzar esa comprensión profunda, para conquistar ese espacio. Entendiéndolo así, aunque me duela, aunque me cueste verlo al principio, podré liberarme de cadenas, soltar el sufrimiento y ser.

Voy haciéndolo como puedo, lo mejor que puedo en cada momento. Ahora ya teniendo siempre presente el sentido que todo lo guía, una fuerza superior que no me es ajena pero que está por encima y alrededor de mí, abrazándolo todo. Siento su aliento, que es el mío propio, y a la vez me pongo humilde ante su grandeza. Y qué bien me hace descansar en esta serena humildad. Brota el amor, la entrega, la devoción. Florece la compasión, la paciencia, la comprensión. Vivir se convierte en un estado de bendición permanente.

Dios no juega con nosotros. La Vida no es cruel ni caprichosa. Yo no soy una pobre criatura humana abocada a sufrir y a morir. Dios es Amor. La Vida es un prodigio de belleza. Yo soy un ser que emana de esa fuente, con las mismas cualidades de ese vientre del que nace. A menudo me olvido y venir aquí a plasmarlo por escrito me sirve para volver a recordármelo, todas las veces que sean necesarias. Volveré a este registro para mostrarme que en algún momento lo he visto claro, lo comprendí. Que este olvidarme es solo parte del proceso de integración, que aún estoy elaborándolo y que, en lo profundo de mi ser, no necesito en realidad nada de esto porque sé que ya está todo hecho.

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