Juicios

Oct 17, 2022

Llego por primera vez a un espacio compartido con otras personas, quince, veinte, ochenta, la mayoría extrañas para mí, alguna cercana, alguna solo conocida. Me voy situando y observo. Me fijo. Me dejo sentir las esquinas, el centro, lo que me sugieren los seres que me voy encontrando. Tranquila, sin posicionarme muy fuerte de un lado ni de otro.

Veo que éste o aquella otra me resultan más bien indiferentes. Hay quien me parece de un seco alarmante, parece que no quisiera estar aquí. A alguien la tacho en principio de rara. Hay personas que ni veo hasta el segundo o el tercer día, y no son invisibles. Los hay que llaman mi atención desde el principio y les sigo la pista, a ver cómo respiran, cómo se mueven. También están los que me fascinan, y a ellos no puedo quitarles el ojo de encima.

Hay de todo, como en la Vida, como en el mundo, y voy generando y recogiendo percepciones que no son más que información codificada y descodificada por mis condicionamientos, totalmente subjetiva, sesgada, y a menudo, muy ciega.

Aún así voy pasando a todos y a todo por mi particular escáner de juicios, colocando etiquetas, compartimentando. Si no le bajo la intensidad, fijo que acabo quedándome sola: me puedo poner bien rígida, desconfiada, a la, defensiva incluso, y no pasarle ni una a alguien, implacable. Si el otro hace lo mismo conmigo, no me va a dar respiro tampoco, ni oportunidades. En ese tira y afloja se me va la vida, batallando con un otro que soy yo misma. Como si no estuviésemos todos atravesando desiertos, infiernos, dudas, temores y fantasías similares.

Avanzan los días, las semanas, los meses, y el que me parecía seco es ahora un oso de peluche implacable al que adoro y que me pone a avanzar en una vía nueva. Hay invisibles con quienes ahora disfruto y que busco para compartir, reír, sentirme escuchada. El que me generaba curiosidad ahora apenas me interesa. Un fascinante me deslumbra más aún, a otro lo saqué del todo de mi mapa. Alguien me sorprende de nuevas. La rara es un pedazo de mujer. Con unos acerté. Con otros me equivoqué del todo.

Más allá del juicio loco, en el fondo siempre llevo encendida esa luz interna que anhela vincularse, que me conecte de forma genuina con alguien, encontrar en cada espacio compañeros, hermanas, amigos, eslabones, apoyo, para compartir y crecer juntos. El encuentro íntimo, la cercanía, la complicidad con otros, eso es lo que tira de mí.

Tejer una red de afectos reales, presentes, genuinos, para cuidarlos y cuidarme; dejar los juicios a un lado, sacármelos todos de encima, quitarme lastre y seguir libre y atenta

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