Sin opciones no hay libertad.
Y a veces, con demasiadas opciones, la libertad me abruma.
Aún así, prefiero abrumarme a no poder elegir.
Quiero posibilidades. Diferentes entre sí. Divergentes. Diametralmente opuestas. Similares. Cercanas. Variantes múltiples. Diferencias.
Quiero poder mirar a distintas direcciones, valorar, sopesar, discernir y quedarme con lo que más luz me trae.
Ser libre me hace responsable de mí, de mis actos, poderosa, soberana de mi territorio interno. Sin eso solo soy un títere, una esclava, un ser incompleto y triste, pues aún teniéndolo todo para existir en plenitud, no logra movilizarse desde la voluntad, el deseo y el impulso propios.
Ser libre es vivir con dignidad.

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