Sorpresa

Aug 1, 2019

Sí, ahora que lo pienso, creo que te vi pasar una o dos veces, el segundo o el tercer día, no al principio. Recuerdo que te miré; estábamos ‘los de siempre’, esos que ya tenía localizados, y tú, de pronto, ¿quién eras? ¿De dónde saliste? ¿Y cuándo?

No importa. Igual que otros se fueron, tú llegaste para quedarte. Y participas. Eres popular. Te quieren. Te sienten parte del todo desde ya, desde siempre. A mí me cuesta. Sentirme parte del todo. Ahora y siempre. Pero me esfuerzo. Porque quiero. No esforzarme. Pertenecer.

Siento curiosidad. Me interesas. Siento que eres diferente. Todos lo somos. Pero no todos me interesan. No me acerco, porque sé que lo harás tú luego. Así tengo más tiempo. Y cuando lo haces estoy abierta, como una gruta encantada, entregada a la osadía del que se aventura en ella. Tú.

Te aproximas, te adentras, me recorres. Despacio. Con atención. Con cuidado. Y para mí es excitante, nuevo, extraño, distinto. Como tú. Como yo te veo. Te siento en mí tal y como te veo. Y todo se vuelve mágico. Fresco. Emocionante. Placentero. Puro gozo.

Yo, cuando gozo, quiero más. Y aún a riesgo de encontrarme con tu negativa (hay tantas otras grutas, gargantas, colinas y cañadas por recorrer, navegante inquieto…) te pido. Y pedir para mí ya es un trabajo. Así que lo hago. Pido. Te pido. Y me dices que no. Y está bien así. Más que bien, perfecto. Genuino todo. Verdadero. Tú. Yo. El resto. Mi placer. Tu sorpresa. La mía.

Entonces me sonrío a mí misma, me felicito. Soy una gruta encantada y valiente. Estoy orgullosa de mí. No encierro avara mis tesoros, privando al mundo de lo que tengo para ofrecer ni me privo yo de la inmensa belleza del mundo. Y así recuerdo que, estando abierta y entregada, hubo otras veces de conexión con el gozo intenso, con mi placer.

Las recuerdo. Me deleito. Hago por rememorarlas en mi sentir. Sí.

En verdad es fresco, diferente, placentero, excitante. Puro gozo. Y está en mí. Si lo tuve entonces, si lo he tenido contigo, puedo alcanzarlo otra vez, y otra, y mil más. Contigo, sin ti, con otros, sin nadie. Conmigo. Sinmigo incluso…

Aún así le doy un valor especial a tu incursión. Tú eres especial. Todos somos especiales. Aunque no todos me lo parecen. Llegaste cuando la marea estaba baja, ¡qué puntería! y yo estaba preparada. El mejor momento para acceder.

Estoy buscando el volver a sorprenderme. Y sé que para lograrlo necesito continuar abierta.

Gracias por tu aparición estelar. Por hacerme sentir. Por ayudarme a recordar, sin tú proponerte nada de eso, que soy placer, que soy gozo.

Gracias. Eres la única estrella fugaz que he podido rozar este verano.

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscríbete

Para recibir mis publicaciones por email.