Vida plena

May 17, 2026

Si lo sientes de verdad, si te late por dentro, si te moviliza la energía y enciende tu fuego, si el corazón se te inflama y tu mirada se ilumina, si te ilusiona, te entusiasma o te eriza el vello de todo el cuerpo, entonces ¡hazlo! ¡Ve a por ello! ¡Comprométete! ¡Conspira para que suceda! ¡Remueve tu cielo y tu tierra para propiciarlo! O al menos pon de tu parte para que así sea.

¿Quién va a vivir tu vida por ti?

¿En qué lugar te deja esa actitud?

Que no te limite el miedo, la vergüenza o las excusas, deja las lamentaciones, las quejas, los peros que obstruyen y paralizan. Ya está bien de vivir a medias, pasando por la Vida de puntillas, pidiendo permiso todo el tiempo y esperando a que te lo concedan, a que vengan a llamar a la puerta o a que algo suceda (eclipse, portal, cambio de ciclo, luna llena…)

¿Qué sentido tiene?

¿Qué ganas y cuánto pierdes?

¿Para qué seguir en eso?

¿Para qué quedarte con las ganas?

¿Para reforzar la frustración, el sufrimiento, la culpa?

¿A qué estás esperando?

La Vida es eterna pero tu vida es un suspiro. Esta vida, en esta forma, con este cuerpo y esta identidad humana y concreta tiene fecha de caducidad temprana. Lo que no vives te lo pierdes, te lo quitas, restringes tus posibilidades, la capacidad de sorprenderte, de crecer y de aprender, de sentir y de generar placer y gozo.

Ve a por eso que anhelas. Materializa tus sueños. Abrázate a tu deseo, permite que expanda sus alas y te eleve en su vuelo. Que cuando llegue el día tus momentos finales no estén poblados de clamores y quebrantos, que la hermana Muerte te encuentre serena, satisfecha, plena. Que puedas darle la bienvenida y agradecer tanto deleite. Que si te asalta el escalofrío del miedo y del apego a esta prodigiosa existencia, el haber vivido en plenitud sea tu lugar seguro.

Sal a la Vida cada mañana con todo lo que tienes en tu haber. No escatimes. Muéstrate espléndida. Invierte cada célula, cada suspiro, todos tus movimientos en aquello que va a nutrirte y a hacerte vibrar.

¿Para qué si no crees que has venido?

¿Para pasar por aquí sin más, apocada, quejicosa, retraída?

¡Cómete la Vida a bocados! ¡Abrázala, hazle el amor de mil y una maneras! Acaríciala, bésala, abrázala, sedúcela con tu magia, cúbrela de cuidados, de presentes, de piropos. Mírala de frente y valora toda su grandeza, su inabarcable belleza, su profundidad insondable. Es la tuya propia, tú eres todo eso. ¡Despliégalo!

Y si aún así el plan no casa o el ansiado resultado no llega, continúa tu camino con la certeza de haber jugado tu partida entregada, atesora todas las bendiciones y date cuenta de que tal vez no se manifestó lo deseado pero sí lo que precisabas. Ponte humilde para aceptar que el plan de la Vida prevalece sobre el tuyo propio, que Ella es la arquitecta al cargo y agradece su divina y perfecta intervención.

Vivir no es una predicción ni una planificación que se cumple a antojo. Vivir es un misterio. Agárralo y mira qué pasa.

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