Abordajes
Terapia individual
Sea cual sea tu motivo inicial de consulta, te ofrezco acompañamiento a través de sesiones de 60 o 90 minutos, presenciales (en mi espacio en casa, Mijas Costa, Málaga, España) u online, mediante video conferencia desde la comodidad del espacio que tú elijas y estés donde estés.
En el vínculo con el otro (padre, madre, pareja, hijos, amistades, socios, compañeros de trabajo…), se materializan muchas de nuestras dificultades, así que es justo vinculándonos con otra persona donde y como podremos comprenderlas y vehicularlas de forma más favorable para nosotras y para el otro.
La terapeuta es además una figura externa, no condicionada por el asunto que te trae, objetiva y que se acerca a ti con interés genuino y sin juicio, lo cual es ya sanador de por sí.
Cuando el anhelo de bienestar y el compromiso con el proceso están presentes, ni la distancia física ni las diferencias horarias son un inconveniente para generar ese vínculo terapéutico sanador.
Mujeres al natural
Comenzó como un grupo mensual de trabajo para mujeres en la naturaleza, una tarde al mes. Ahora puedes optar por esta propuesta de indagación en formato individual y en sesiones de 2 o 3 horas.
La apertura a nuestro inconsciente nos invita a explorarnos a través de otros lenguajes y recursos: expresión hablada, lectura, escritura, dibujo, modelado, silencio, música, canto, movimiento, danza, arquetipos, rituales… Con la naturaleza como cauce y contenedor, buscamos compartirnos en libertad y con profundo respeto, adentrarnos en nuestros espacios internos para gozar, dolernos y relacionarnos de una manera más genuina y conectada con nuestro Ser.
Muchas mujeres hoy en día sentimos el llamado y la necesidad de vincularnos entre nosotras desde un lugar más profundo y honesto, para, desde ahí, poder desplegarnos luego en nuestros entornos sintiéndonos más conectadas con nuestra fortaleza interna y con todos nuestros dones.
Duelo
El duelo y las pérdidas hacen parte inseparable de nuestra realidad. La muerte de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad, una separación, una ruptura de pareja, una emigración, la pérdida de un trabajo o de una habilidad con la que nos identificábamos, la jubilación, la soledad después de marcharse los hijos de casa, la pérdida de la juventud o el paso de un ciclo vital a otro… Son algunos ejemplos de duelos habituales.
El dolor, el apego, la dificultad para soltar y las emociones adheridas a estos procesos (especialmente el miedo, la tristeza y la rabia) pueden seguir su recorrido natural o atascarse y dificultarnos el proceso.
Crearemos un espacio para compartir lo que nos angustia y también eso que nos funciona, construyendo el sendero hacia una realidad renovada y agradecida: la que florece tras atravesar de manera saludable nuestros duelos.
Este abordaje está abierto tanto al encuentro individual como a la creación de un grupo donde compartir nuestras pérdidas y duelos en confianza.
Enteógenos
El camino de las Medicinas sagradas de la Tierra ha sido y sigue siendo para mí uno de profundo calado; me trae genuina claridad y contundencia en sus mensajes y tomas de conciencia, así como un impulso movilizador que me ayuda a activar la percepción de lo sutil y a generar cambios en mi manera de estar en el mundo y de funcionar, junto a una actitud más serena y apreciativa, una vivencia de comunión con todo y de aceptación de lo que es.
La palabra “enteógeno” es un neologismo recogido por primera vez en un artículo publicado por un grupo de investigadores en 1979, bajo la dirección de Carl Ruck, profesor de griego en la Universidad de Boston. Procede de la palabra griega ‘entheos’, que significa “dios adentro” o “dios dentro de uno mismo” y ‘-genes’ cuyo significado es “que genera o produce”, “llegar a ser” o “volverse”, así que podríamos definirla como aquello que genera o facilita un dios adentro, incluso volvernos o llegar a ser divinos. Emplear esta palabra para denominar a estas sustancias naturales o sintéticas supone la aceptación de la experiencia directa de lo sagrado que nos facilitan. Es aceptar que lo divino, lo sagrado está dentro de nosotros y que, por tanto, podemos experimentarlo directamente.
La experiencia enteogénica incide en el centro mental y espiritual de la persona. Impacta en nuestra conciencia ampliándola, expandiéndola, ayudándonos a acceder a información reveladora y elevando nuestra percepción de lo sutil.
Es una vía de exploración de nuestro mundo interior que si bien no es apta para cualquier persona y es imprescindible acercarse a ella con gran respeto y máximo cuidado, puede facilitarnos el camino de autodescubrimiento y de la búsqueda de sentido, ya sea en ceremonias individuales o grupales o mediante la microdosificación.
Meditación - contemplación
En 2003 comencé mi práctica de yoga y con ella el acercamiento a la meditación. Durante este recorrido he atravesado numerosas dificultades en este ejercitarme así como en la observación de los fenómenos de mi mente, y también he podido experimentar algunos momentos de claridad y conexión de belleza sublime.
Puedo apreciar ahora el valor que tiene desarrollar esta cualidad de observadora externa que no se identifica con los pensamientos, ideas, imágenes y emociones que la mente genera sin descanso, sino que puede percibirlos y dejarlos pasar sin quedarse pegada a ellos, logrando tocar con estados de quietud y calma interior que me anclan a una vivencia de bienestar y serenidad que yo percibo como felicidad.
A menudo se vuelve una tarea difícil. Requiere de disciplina para ser constante en mi práctica y de atención a los mecanismos de escapatoria que mi ego pone en marcha para salir de ahí, puesto que se siente en peligro ante el ejercicio de desidentificación y potencial disolución de su estructura que la meditación puede traer consigo. También percibo los beneficios y eso me impulsa a continuar sin enjuiciarme, abrazando también todas mis dificultades.
La meditación para mí es sinónimo de silencio interno, de paz y sosiego, de recogimiento, de contemplación o estado contemplativo, incluso de oración. A veces sentada en silencio con los ojos cerrados, otras en movimiento (caminando o danzando), mediante el canto de mantras o simplemente la atención a mi respiración o a lo que percibo a través de mis sentidos, la meditación es para mí un vehículo de autodescubrimiento, de conexión con mi espiritualidad y de bienestar.
Meditamos a menudo en terapia y una mañana entre semana nos sentamos a meditar juntos frente al mar en La Cala de Mijas (Málaga, España), sin coste alguno. Si te apetece unirte a la tribu, ponte en contacto conmigo.
Terapia gestalt
Es una línea terapéutica humanista, desarrollada en los años 40 del siglo xx por Fritz Perls (Berlín 1893 – Chicago 1970), neuropsiquiatra, psicoanalista y psicoterapeuta.
‘Gestalt’ es una palabra alemana que podemos traducir como ‘totalidad’ o ‘proceso’. En nuestra vida se abren continuamente procesos o ‘gestales’ nuevas que a menudo quedan inconclusas, no resueltas, abiertas, y esos asuntos sin resolver son la raíz de nuestras dificultades, conflictos, bloqueos y dolores.
Algunas claves de la Terapia Gestalt son el darse cuenta (awareness), el vivir aquí y ahora y la responsabilidad individual sobre eso que nos acontece.
Para muchas personas la Gestalt es una manera de estar en el mundo, una filosofía de vida conectada con el desarrollo de la propia conciencia desde el momento presente, dándonos cuenta de cuáles son nuestros asuntos inconclusos y cómo nos afectan en nuestro cotidiano. A menudo para abordarlos precisamos bucear en nuestro inconsciente, aventurarnos en terreno sombrío y rescatar o liberar lo que allí permanece amordazado.
También denominada como la «terapia de la autenticidad», la Gestalt nos invita a vivir en contacto con nuestra naturaleza más esencial, atendiendo a nuestras necesidades, desplegando nuestro Ser (Self) más genuino, desvelando nuestra espontaneidad y capacidad creativa.
La Terapia Gestalt no inventa nada nuevo, más bien bebe de numerosas fuentes (S. Freud, C. Jung, W. Reich, M. Heidegger o la filosofía Zen, entre otras). Tal vez su mérito y su modernidad tengan que ver con su propuesta de abordaje holístico del individuo, haciéndole espacio a todo lo que somos: cuerpo, mente, emoción y espiritualidad.
La Gestalt no rechaza nada de lo que las personas expresamos y manifestamos o callamos y ocultamos, sino que lo integra, le hace sitio a todo, nos dice “como tú eres, sí”. Cuando nos hemos sentido y nos seguimos viendo inadecuadas y no acogidas en ciertas instancias, espacios o relaciones, esta vivencia de inclusión que nos aporta la Gestalt es ya terapéutica en sí misma.
Si te resuena abordar algún proceso vital desde este enfoque, puedes utilizar el formulario de contacto para hacerme llegar tu motivación.