Contra natura

Jun 3, 2023

Las criaturas humanas, por diseño, nacemos para criarnos en tribu. La tribu está formada por individuos con y sin vinculación sanguínea que ejercen roles diferentes dentro de la comunidad, que aportan, apoyan y nutren, siendo todos importantes. La ausencia de algunos de estos miembros debilita al colectivo y va en detrimento del crecimiento de los más pequeños.

Malvivimos en una sociedad que creemos muy ‘moderna’ y ‘avanzada’ porque la tecnología, la medicina y ciertas ‘comodidades’ han evolucionado enormemente. Sin embargo, hemos perdido (o estamos perdiendo) el sentido de tribu que nos es consustancial por diseño natural. Y nuestros niños y niñas lo están padeciendo. Los hemos relegado a un segundo o incluso tercer plano de relevancia y ahora el trabajo es lo primero. Por encima incluso de ellos y de la salud.

Es cuestión de tiempo que esta fórmula desnaturalizada se revierta, de hecho ya lo está haciendo a pequeña escala, en pequeños núcleos. Volver a la ‘cueva’, a la ‘cabaña’, a la aldea, a la comunidad de interacciones humanas y sociales que se sostienen entre ellas, autosuficientes en la medida de sus posibilidades y en armonía con el entorno, donde pequeños y mayores tengan la presencia y el acompañamiento de calidad que precisan y merecen, donde valoremos el bienestar interior, la serenidad, la salud y el descanso por encima del hacer y el tener, donde seamos realmente libres y nadie tenga que morir solo o en un hospital si no lo desea.

Mucho de lo que venimos viviendo me resulta involutivo, inhumano, sórdido. No me convence este aparente progreso, esta modernidad. Más bien me rechina, me incomoda y me lleva a replantearme cómo quiero que sea para mí. Porque así no es como quiero vivir, crecer, hacerme mayor y morir. Quiero ir creando, en la medida que pueda, una realidad a mi medida. Con dificultad a veces, saltándome ciertas reglas a menudo, discretamente, ensayando y modificando sobre la marcha, generando alianzas, construyendo vínculos y también desvinculándome.

El contexto es uno, el que es, y me viene dado. Mi vida la diseño yo. Nuestra vida la creamos cada uno de nosotros, y juntos además podemos también modificar el entorno. Otra realidad es posible, sí, y está sucediendo ya, en tantos hogares, entre tantos individuos. La Naturaleza es nuestra Gran Madre, y una bien poderosa además. Ir contra ella genera desconexión, caos y dolor. Vivir en sintonía con ella, sin embargo, nos ubica en un espacio de fortaleza y libertad que abre puertas hacia realidades con implicaciones más profundas y fundamentales.

Nosotros elegimos.

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