Lo que es

May 3, 2019

Los finales no son siempre felices ni los procesos placenteros.

Son como tienen que ser.

Y está perfecto así.

Son perfectos tal cual son.

Cuando me resisto a ellos, a como son, sufro, me duele, se me hace más pesado, más penoso el tránsito.

Cuando me peleo con lo que me traen y me revuelvo contra ellos, desfallezco, me canso mucho, me quedo seca, sin energía, con un hilo de vida solo en lugar del torrente que la vida es.

Comenzar lleva implícito un terminar y el proceso nunca es lineal sino que va modulándose a cada paso, con cada latido, en cada curva del camino y ante cada nueva contribución.

La vida no es siempre liviana ni siempre es fácil; a menudo es amarga, dura, cuesta arriba… Pero nunca me traiciona, es más, si me fijo, me va alertando, me avisa, me adelanta lo que está por venir. Si yo me dejo escuchar todo me llega.

No todos los finales son dichosos aunque tal vez sí que sean todos felices.

No todos los procesos nos resultan agradables aunque sí puede haber placer en la vivencia de trascenderlos.

Todo es perfecto tal cual se desvela, como yo lo creo.

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