En amor a las palabras

Mar 15, 2026

Las palabras son las perlas que engarzan el collar del lenguaje. Un collar de infinitas vueltas. Un accesorio precioso de nuestra condición humana, repleto de brillo y de posibles combinaciones. Gracias a él nos comunicamos entre nosotras, podemos llegar a comprendernos mutuamente, a expresar ideas y sentimientos, a crear composiciones transformadoras, inspiradoras, únicas. También podemos herir. Así de poderosas son.

Más allá de su significado, hay palabras que para mí tienen un peso especial, por lo que representan en mi estructura vital, por el impacto que tienen cuando las metabolizo, a menudo también por su fonética y sonoridad cuando me resultan musicales al oído.

Hacen de bálsamo para mí, son medicina. Me gusta nombrarlas, escribirlas, leerlas, ver cómo se manifiestan en mi entorno, sentir la energía que las adorna y que me envuelve cuando las empleo o las vivencio.

Armonía

Belleza

Templanza

Serenidad

Elegancia

Libertad

Amor

Arte

Orden

Equilibrio

Cosmos

Música

Corazón

Relámpago

Lluvia

Marea

Ola

Escalofrío

Camino

Inteligencia

Presencia

Trascendencia

Alma

Fuego

Llama

Agua

Espiral

Mar

Sol

Serpiente

Tierra

Amistad

Arcoiris

Vacío…

Mi lista sería infinita, como mi collar.

Aunque a veces siento que mi collar, mi vocabulario, está limitado, que acabo poniéndome siempre las mismas perlas. Buceo en los océanos de la lectura para descubrir otros tesoros, otras gemas que poder ensartar en mi joya, y me maravilla la inmensidad de posibilidades, seguir descubriendo piezas desconocidas, recuperar el brillo de otras que tengo en desuso, dejarme tomar por el sentido, el significado y la energía que evocan en mí.

Un tesoro de valor incalculable que no se agota jamás. Al contrario, cuanto más lo uso, cuanto más luzco mi collar, mayor valor y presencia arroja. Y además lo puedo compartir y sus destellos pueden llevar luz a otros ojos y encender otros corazones, en principio diferentes al mío, por no alojarse en mi pecho, pero nunca ajenos. Tocarnos el corazón con el destello de nuestras alhajas y que se nos quede pegado ese fulgor, transformándonos.

Yo llevo prendido en mi pecho y en mi alma los adornos de muchas creadoras.

Gloria Fuertes

Santa Teresa

Rubén Darío

Pedro Salinas

Antonio Muñoz Molina

Clarissa Pinkola Estés

Federico García Lorca

Antonio Machado

Luis García Montero

Rumì

Tagore

Murakami

Maureen Murdock

Marion Woodman

Laura Gutman

Paul Auster

Julio Cortázar

Gabriel García Márquez

Isabel Allende

Jorge Luis Borges

San Juan de la Cruz…

Sus prendas me han encendido. Son suyas y las he hecho mías de alguna manera. Pueblan mi imaginario personal, habitan los entresijos de mi alma, abren espacios internos donde antes había puertas cerradas o muros infranqueables. Evocan estancias, universos y resonancias fascinantes y mi corazón de niña curiosa y sensible al asombro se sorprende en un giro, en una breve parada o en una excitante aceleración al descubrir una senda que me llama a adentrarme, una gruta que se abre generosa para acogerme, una extraña flor que me seduce voluptuosa con sus formas, colores y perfumes…

Y todo es seguir explorando esas cuevas plagadas de tesoros inagotables, abiertas de par en par para mí, para ti, para todo aquel que sienta el impulso de penetrar en ellas, aunque esté oscuro, y especialmente si lo está.

Leer así, escribir así, vivenciar así el lenguaje es embriagarme de continuo, vivir extasiada en un proceso de creación y cocreación constante, porque existo en la expresión, todo el tiempo, incluso cuando callo y hasta cuando sueño, arrobada por la sublime grandeza de esta ofrenda celestial que nos conforma. Puedo seguir eligiendo mis cuentas, elongando mi collar, tomando y entregándome, explorando mundos sin fin… Como en la música, a la mesa, con las imágenes, en el abrazo desnudo, en la sexualidad, a través del movimiento y la danza…

¡Qué prodigio de existencia! Vivimos inmersas en la Gran Creación sin fin siendo a la vez creadoras de la misma ¡y apenas nos damos cuenta! Que la Vida es eterna. Que todo lo que existe es Conciencia y Vibración, la realidad que configura el Universo en su total inmensidad.

Aquí nos seguimos encontrando. Por siempre.

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