Acuática

Nov 16, 2025

El agua lo cura todo. O casi todo.

El agua es vida. Sin agua no hay vida.

Y sin luz. La luz es también imprescindible para la vida, al menos en este mundo exterior.

En el interior de la tierra hay vida, porque hay agua, y no hay luz.

En el útero de las madres también reina el agua y la vida, en la oscuridad.

Así que el agua es más importante que la luz. El agua es alimento, abrazo, contención. Cuando hay agua se puede crecer.

Nos alojamos en una bella casa plantada en un jardín mítico bañado por las orillas de un río que corre campo abajo desde las laderas de la sierra.

El pequeño río corre libre entre las piedras dejando mantos de brillante verdina a su paso.

Si hay agua necesito entrar, aunque sea invierno, aunque haga frío. Si el agua está limpia me invita a meterme y no puedo decirle que no.

Me descalzo y libero mis piernas de ropajes para acceder y camino despacio, atenta, entre la suave corriente.

Tú vienes conmigo y hablamos mientras nos dejamos acariciar por la calidez del sol otoñal y la frescura del agua libre.

Qué placer tan esencial, qué dicha este momento único y compartido de presencia en la naturaleza.

En este preciso instante puedo sentir que mi vida está completa, que esto es perfecto tal y como se da, que no hay nada más bello ni más importante que hacer ni ningún lugar mejor en el que estar.

Te miro. Miro el cielo azul. Siento la brisa fresca en mi rostro y el agua en mis pies. Sonrío.

Vivir es un milagro.

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