Este año, en esta nueva etapa que comienza o continúa ahora, no busco seguidores, ni devotos, ni acólitos. No quiero fans, ni haters. No deseo que nadie me alabe o me defenestre. No estoy por promocionarme, ni venderme, ni hacer publicidad de mis servicios.
Sólo anhelo ser parte, compartirme desde la paridad, desplegar en libertad lo que tengo para dar, con valentía, ponerlo al servicio con placer y sin miedo, confiando y apreciando. Empezando por mí e irradiando desde ahí. Que mi impronta llegue a donde tenga que llegar. Hacer mi parte y dejar el resto en manos de la Vida, agradecida.
Me comprometo a mirar con ojos limpios y a acicalar mi corazón a diario. A seguir despojándome de capas innecesarias de indumentaria para caminar más libre y en presencia. Que pueda ser yo más yo, más genuina, más liviana y honesta. Que crecer y madurar sea esto y esto me conduzca a ser feliz en plenitud. Que pueda mostrarme y abrazar todo lo que es sin enredarme en peleas innecesarias.
Quiero dejarme tocar por la Vida, que me atraviese con toda su cohorte de bendiciones.
Aquí estoy. Por fin, le digo. Ya tocaba. Ya era hora, responde. «Hoy es siempre todavía«, susurra el poeta de los patios y los campos.
Y yo veo que eso es bueno.

0 comentarios