Cuando todo está bien

Ago 20, 2023

Sentada sola en la terraza, convaleciente aún, recibiendo la luz del sol y las caricias de una brisa fresca, me doy cuenta de que estoy bien así, que todo está bien así.

Está bien el malestar físico que aún persiste, el calor interno y el sudor externo, la cabeza embotada, el cuerpo dolorido y el cansancio.

Está bien el espacio haciendo nada, en mí, dejándome sentir sin expectativas, sabiendo que no hay más tiempo que el día y la noche, que no tengo que llegar a ningún sitio, ni ahora ni nunca.

Está bien no tener hijos físicos de los que ocuparme cuando me encuentro en esta crisis, en esta nueva vuelta en espiral hacia mis adentros que me pide mirada y dedicación profundas.

Está perfecto saberme cada vez más mi propia madre e hija mía. Sentir mi gestación y mi inminente nacimiento, mi llegada a una vida que siempre es nueva, y que este embarazo y maternaje es el trabajo que vengo a descubrir.

Es tan perfecto que sigo maravillándome del sentido profundo que encierra cada movimiento y las conexiones que lo entretejen todo, aunque a menudo necesite esperar que pasen para poder captarlo.

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